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Subaru Levorg 1.6 GTS CVT Executive Plus

Subaru Levorg 1.6 GTS CVT Executive Plus

El fabricante japonés ofrece un vehículo que además de disponer de una imagen fresca y atractiva, una mecánica enraizada en su amplia experiencia en el mundo de la competición y un bastidor que busca convencer a sus mandos, cuenta con un buen equilibrio general así como la excelente suavidad que proporciona la mecánica bóxer de gasolina unida a una caja automática. Un conjunto que permite disfrutar al volante y argumentar buenas razones para todos aquellos que no necesitan o que no desean una mecánica diésel.

La configuración de este nuevo modelo que viene al mercado como sustituto "espiritual" del Legacy Wagon se presenta como una opción para los que buscan un coche familiar que se salga de lo corriente. Se trata de un producto fiel a los cánones a los que la marca nos tiene acostumbrados: motor bóxer con tracción a las cuatro ruedas. A simple vista se trata de un modelo que es capaz de generar más de un comentario. Y es que es muy atractivo y sugiere una cierta dosis de deportividad fruto de sus llantas de 18 pulgadas y generosos neumáticos, diferentes elementos aerodinámicos, abultados pasos de rueda, doble salida del escape y de la visible toma de aire situada encima del capó delantero. A esto se unen unas líneas tanto interiores como exteriores que recuerdan al estilo ya presentado en otros modelos de la firma. 

Dado que la quinta generación del Legacy, vehículo al que sustituye, no cumplió con las expectativas marcadas, este nuevo vehículo tiene como objetivo tratar de recuperar el terreno perdido. Si echamos un vistazo a su posible competencia, hay que destacar que mientras algunos de sus posibles rivales buscan diferenciarse dentro de cada uno de los nichos de marcado en los que concurren, como resultado de productos que cada vez se parecen más, Subaru con el Levorg tiene el suyo propio, aportando argumentos tan solidos como un magnífico equilibrio y versatilidad general en todos los sentidos, sin renunciar por ello a la que seguramente sería la premisa obligada de cualquier vehículo de estas características: disponer de una mecánica con tracción integral suficientemente potente como para hacer disfrutar a su potencial comprador.

Si se buscan rivales directos habría que decir que en principio, rivaliza con modelos que militan en diferentes categorías pero que persiguen un mismo objetivo y que entre otros muchos podrían estar el Volkswagen Passat Variant Sport 1.4 TSI , el Volvo V40 Cross Country 2.0 T4 AWD  o el Skoda Octavia Combi 1.8 TSI DSG 4x4.  

El motor de 4 cilindros y 1,6 litros boxer turbo de gasolina eroga 170 caballos y 250 Nm entre 1.800 y 4.800 revoluciones de par. Va asociado a una transmisión de variador continuo Lineartronic CVT que dispone de serie de levas en el volante y que resulta muy suave y fácil de usar, si se opta por el modo manual. Es la única opción de la gama; ni diesel ni cambio manual. Se trata de un cambio automático sin fases que dispone de seis velocidades programadas.

El sistema SI-DRIVE dispone de dos modos de conducción; modo inteligente y modo sport que simulan solo seis marchas, dos menos que las nuevas cajas que se están imponiendo en la competencia y que tiene como pega una respuesta que se hace esperar cuando se pisa a fondo el acelerador así como el ruido que acompaña cuando se revoluciona la mecánica.

El vehículo incorpora además la ya reconocida tracción a las cuatro ruedas de la marca (Symmetrical All Whell Drive), que pone la guinda al pastel. El conjunto es el responsable del agrado de conducción en cualquier circunstancia, por presencia y por respuesta. Hay que decir que de esta relación Kg / CV no se puede esperar una contundencia aplastante en sus respuestas, aunque si una predisposición a acelerar brillantemente. 

Es en el apartado del comportamiento donde sin duda el Levorg presenta sus mejores argumentos, y más si tenemos en cuenta su excelente tracción integral. Y es que no podía ser menos en un modelo que estrena plataforma y que recurre a una eficaz suspensión trasera multibrazo garante de aplomo y precisión. Son dos palabras que, aderezadas con un cierto toque de deportividad, definen muy bien su personalidad. El chasis bien concebido para obtener un eficaz compromiso se manifiesta como uno de los más equilibrados de la gama y aunque no es el más cómodo, ni el más dinámico, se encuentra en una zona de equilibrio.

Ligeramente volcado a la prestación, admite infinidad de situaciones en las que contiene perfectamente la carrocería en sentido vertical sin que acompañe el mínimo descontrol tanto en la contención del rebote como en una mala reacción en sentido transversal Ese es el punto débil de muchos coches presuntamente con enfoques dinámicos, cuando coinciden en una curva la necesidad de un fuerte apoyo y algún inconveniente con el estado del asfalto.

En condiciones de baja adherencia es donde salen a relucir las ventajas de la tracción total, pues reparte el trabajo entre los dos ejes, la pisada es muy estable y sus reacciones resultan tremendamente fluidas. Y gracias a ella  también se elimina el subviraje que puede provocar en ocasiones el exceso de gas a la salida de una curva muy cerrada, sobre todo en las relaciones en las que se seleccionado una marcha del cambio corta.